Vacunas preventivas: cuáles son los posibles objetivos?
Estrategias prometedoras se han centrado en la prevención del cáncer colorrectal en individuos con síndrome de Lynch. Se destaca la vacuna Nous-209, que utiliza vectores virales para codificar 209 neoantígenos compartidos entre tumores con inestabilidad de microsatélites esporádicos o hereditarios¹. Otra vacuna, la Tri-Ad5, en fase II (NCT05419011), combina tres antígenos tumorales (CEA, MUC1 y Brachyury) en un vector adenoviral asociado al inmunomodulador N-803, que estimula células T y NK².
Otro enfoque innovador investiga la prevención del cáncer de páncreas en personas con alto riesgo genético, utilizando una vacuna de péptidos largos sintéticos que representan seis variantes mutadas del gen KRAS (G12D, G12R, G12V, G12A, G12C, G13D). El estudio de fase I (NCT05013216) incluye pacientes con lesiones pancreáticas premalignas, antecedentes familiares o mutaciones germinales asociadas al adenocarcinoma pancreático³..
Vacunas terapéuticas: hacia una inmunización personalizada contra el cáncer
La vacuna Sipuleucel-T, aprobada por la FDA en 2010 para el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración, fue pionera al demostrar la posibilidad de modular el sistema inmune con un beneficio en la supervivencia. Sin embargo, esta vacuna no provocó la revolución inicialmente esperada, y después de 15 años todavía no contamos con una terapia ampliamente adoptada basada en vacunas⁴.
Diversos factores contribuyeron a ello, como la complejidad de la respuesta inmunológica antitumoral, la heterogeneidad molecular entre los tumores y las dificultades logísticas en la producción personalizada a gran escala. No obstante, los avances recientes en técnicas diagnósticas y plataformas vacunales están cambiando este panorama.
Nuevos tratamientos han mostrado buenos resultados especialmente en tumores con alta carga mutacional, como el melanoma. En el estudio KEYNOTE-942, la vacuna de ARNm mRNA-4157/V940 combinada con pembrolizumab redujo en un 44% el riesgo de recaída o muerte en pacientes con melanoma resecado de alto riesgo, con buena tolerabilidad⁵. En el cáncer de pulmón de células no pequeñas, el estudio de fase I NOUS-PEV-LUNG utiliza péptidos asociados a vectores virales en pacientes con enfermedad estable después del tratamiento sistémico. Los resultados preliminares mostraron activación específica de células T y un perfil de seguridad favorable, lo que indica potencial para uso como terapia adyuvante o de mantenimiento⁶.
En el cáncer de mama triple negativo, el estudio ABCSG-34 evaluó la vacuna tecemotide, basada en el antígeno MUC1, en combinación con la terapia neoadyuvante estándar en pacientes HER2-negativas. Los resultados mostraron una mejora significativa en la supervivencia libre de recaída a distancia y en la supervivencia global, representando la primera evidencia de beneficio en la supervivencia con una vacuna terapéutica en este contexto⁷.
Aunque aún en fase experimental, estas vacunas representan una promesa para un futuro en el que el tratamiento del cáncer sea cada vez más personalizado y guiado por estrategias inmunológicas. Vale la pena recordar que aún no existe una vacuna única capaz de prevenir o tratar diversos tipos de cáncer, ya que cada tumor presenta características específicas.
Referencias:
26 de mayo de 2026
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5 de mayo de 2026
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5 de mayo de 2026
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