La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) aprobó, el 10 de marzo de 2025, el uso de momelotinib para el tratamiento de pacientes adultos con mielofibrosis de riesgo intermedio o alto y anemia, incluyendo casos de mielofibrosis primaria o secundaria (post-policitemia vera y post-trombocitemia esencial).
La aprobación se basó en dos estudios de fase III: SIMPLIFY-1 y MOMENTUM.
En el estudio SIMPLIFY-1, 432 pacientes con mielofibrosis sin tratamiento previo con inhibidores de JAK fueron aleatorizados para recibir momelotinib o ruxolitinib. La mediana de edad fue de 68 años, con un 67% de pacientes con ≥ 65 años y un 59 % de sexo masculino. El 63% de los pacientes presentaban mielofibrosis primaria, el 13% mielofibrosis post-policitemia vera y el 24% mielofibrosis post-trombocitemia esencial. En cuanto a la estratificación de riesgo, el 4% de los pacientes fueron clasificados como riesgo intermedio-1, el 25% como riesgo intermedio-2 y el 71% como riesgo alto. En la evaluación basal, el 29% de los pacientes tratados con momelotinib y el 44% de los tratados con ruxolitinib eran independientes de transfusiones (definido como ausencia de transfusiones de glóbulos rojos en las 12 semanas previas a la primera dosis, con hemoglobina ≥ 8 g/dL).
La mediana basal de hemoglobina fue de 8,8 g/dL y el recuento plaquetario mediano fue de 193 × 10⁹/L. El tamaño mediano del bazo palpable fue de 12 cm por debajo del borde costal izquierdo. El volumen esplénico mediano, evaluado por resonancia magnética o tomografía computarizada, fue de 1.843 cm³. Momelotinib mostró una tasa de independencia transfusional del 67% a la semana 24, superior a ruxolitinib (49%). La eficacia fue especialmente evidente entre pacientes con anemia grave (hemoglobina sérica < 10 g/dL) al inicio del estudio, con una mejora significativa en la supervivencia global en este subgrupo. Los eventos adversos graves ocurrieron en el 28% de los pacientes con anemia que recibieron momelotinib en el estudio SIMPLIFY-1. Los eventos adversos graves más frecuentes (≥ 2%) incluyeron: infección bacteriana (7%), neumonía (6%), insuficiencia cardíaca (4%), arritmia (2%) e insuficiencia respiratoria (2%). La descontinuación definitiva debido a eventos adversos ocurrió en el 19% de los pacientes y la reducción de dosis o interrupción del tratamiento por eventos adversos fue necesaria en el 21%.
En el estudio MOMENTUM, realizado en 195 pacientes anémicos previamente tratados con inhibidores de JAK, momelotinib fue comparado con danazol. La mediana de edad fue de 71 años, con un 79% de pacientes con ≥ 65 años y un 63% de sexo masculino. El 64% de los pacientes presentaban mielofibrosis primaria, el 19% mielofibrosis post-policitemia vera y el 17% mielofibrosis post-trombocitemia esencial. En relación al riesgo pronóstico, el 5% de los pacientes fue clasificado como riesgo intermedio-1, el 57% como riesgo intermedio-2 y el 35% como riesgo alto. En las ocho semanas previas al inicio del tratamiento, el 79% de los pacientes había recibido transfusiones de concentrado de glóbulos rojos (mediana de 4 unidades). En la inclusión, el 13% de los pacientes del grupo experimental y el 15% del grupo danazol eran independientes de transfusión. La mediana basal de hemoglobina fue de 8 g/dL y el recuento plaquetario mediano fue de 96 × 10⁹/L. El tamaño mediano del bazo palpable fue de 11 cm por debajo del borde costal izquierdo, mientras que el volumen esplénico mediano, medido por resonancia magnética o tomografía computarizada, fue de 2.105 cm³. El estudio alcanzó todos los desenlaces clínicos, destacando la mejora de los síntomas constitucionales evaluados por MFSAF v4.0 (25% vs. 9%; p < 0,01), reducción de la esplenomegalia ≥ 25% (39% vs. 6%; p < 0,0001) y mayor independencia transfusional (30% vs. 20%; p = 0,023) en el grupo que utilizó momelotinib. Los eventos adversos graves ocurrieron en el 35% de los pacientes que recibieron momelotinib en el estudio MOMENTUM. Los eventos adversos graves más frecuentes (≥ 2%) incluyeron: infección bacteriana (8%), infección viral (5%), sangrado (4%), lesión renal aguda (3%), neumonía ( %), fiebre (3%), trombosis (3%), síncope (2%), trombocitopenia (2%) e infección del tracto urinario y/o renal (2%). La descontinuación definitiva debido a eventos adversos se observó en el 18% de los pacientes y la reducción de dosis o interrupción del tratamiento debido a eventos adversos ocurrió en el 34%.
Por Dr. Daniel Vargas P. de Almeida
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