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Las terapias con linfocitos T modificados con receptores quiméricos de antígeno (CAR-T) se han convertido en uno de los mayores hitos de la inmunoterapia moderna. El éxito inicial en las neoplasias hematológicas, con tasas de respuesta relevantes y remisiones prolongadas en leucemias, linfomas y mieloma múltiple, consolidó el concepto de la reprogramación inmunitaria como una herramienta terapéutica eficaz. Desde entonces, los avances tecnológicos han ampliado el potencial de este enfoque a diferentes contextos tumorales.
El principio terapéutico de las CAR-T se basa en la aféresis de linfocitos T autólogos, que posteriormente son modificados mediante ingeniería genética para expresar un receptor quimérico de antígeno (CAR), el cual combina el reconocimiento de un anticuerpo con las señales de activación de un linfocito T, actuando de forma independiente del MHC. Tras la expansión ex vivo y un riguroso control de calidad, las células se reinfunden en el paciente, generalmente después de una linfodepleción con fludarabina y ciclofosfamida, pasando a reconocer y destruir las células tumorales mediante mecanismos de citotoxicidad directa y liberación de citocinas inflamatorias.
A pesar de estos avances, la traducción de este éxito a los tumores sólidos sigue siendo un desafío. La heterogeneidad antigénica, el estroma tumoral denso y el microambiente inmunosupresor impidieron durante años que las CAR-T reprodujeran, fuera del contexto hematológico, el impacto obtenido en las neoplasias de origen linfoide. Sin embargo, en la actualidad, evidencias crecientes procedentes de estudios iniciales han demostrado respuestas objetivas y señales consistentes de beneficio clínico, lo que sugiere que la terapia celular comienza a superar gradualmente parte de las barreras biológicas que antes limitaban su eficacia.
Avances clínicos en tumores sólidos
TUMORES GASTROINTESTINALES
El mayor destaque clínico recayó en la satricabtagene autoleucel (satri-cel, CT041), dirigida contra la claudina 18.2 (CLDN18.2), en cáncer gástrico o de la unión gastroesofágica avanzado y refractario. En el ensayo fase II aleatorizado CT041-ST-01, satri-cel superó el tratamiento a elección del médico, con una SLP mediana de 3,25 versus 1,77 meses (HR=0,37; IC del 95%: 0,24-0,56) y un síndrome de liberación de citocinas predominantemente leve y manejable¹. Se trata del primer ensayo controlado que demuestra un beneficio clínico significativo con CAR-T en un tumor sólido.
Además de CLDN18.2, las plataformas dirigidas a la guanilato ciclasa C (GCC19CART) han mostrado una actividad clínica prometedora en el cáncer colorrectal metastásico refractario. En un estudio fase I, se observaron respuestas objetivas en aproximadamente un tercio de los pacientes, con respuestas completas metabólicas aisladas, control de la enfermedad superior al 80% y una SLP mediana de 8,1 meses. La toxicidad incluyó síndrome de liberación de citocinas leve en más del 70% de los casos y un evento aislado de enterocolitis fatal².
TUMORES UROLÓGICOS
En el carcinoma renal metastásico, la CAR-T alogénica anti-CD70 (ALLO-316) mostró una actividad antitumoral alentadora en pacientes con carcinoma de células claras fuertemente pretratados, tras progresión a inmunoterapia y terapias anti-VEGF. En el estudio fase I TRAVERSE, con 39 pacientes, la tasa de respuesta objetiva fue del 20%, alcanzando el 33% en los casos con alta expresión de CD70 (≥ 50%), con una duración de la respuesta entre 2,1 y 8,4 meses. El perfil de seguridad fue manejable, con síndrome de liberación de citocinas en el 57% (grado ≥ 3 en el 2%) y ausencia de enfermedad injerto contra huésped³.
En el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración, la CAR-T anti-PSMA modificada para resistencia al TGF-β demostró viabilidad clínica y actividad biológica medible en un estudio fase I. Entre los 13 pacientes tratados, se observó reducción del PSA en 10, siendo ≥ 30% en tres casos, con un perfil de seguridad aceptable⁴.
TUMORES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
En el glioblastoma recurrente, la infusión intracerebroventricular de CAR-T bivalentes dirigidas a EGFR (epítopo 806) e IL-13Rα2 fue evaluada en un estudio fase I, con reducción tumoral en el 62% de los pacientes, respuesta parcial confirmada en el 8% y casos de control prolongado superiores a 16 meses. La SLP mediana fue de 1,9 meses (IC del 90%: 1,1–3,4), y la toxicidad neurológica grado 3 ocurrió en el 56%, sin eventos grado 4–5. Estos hallazgos refuerzan que, para determinados tumores cerebrales, el acceso locorregional directo puede ser determinante para potenciar la eficacia de las CAR-T⁵.
OTROS TUMORES SÓLIDOS DE INTERÉS CLÍNICO
Aunque aún en fases iniciales de desarrollo, los datos emergentes en tumores epiteliales prevalentes, como mama y pulmón, sugieren una expansión gradual del uso de las CAR-T al contexto de los tumores sólidos. La mayoría de las evidencias proviene de modelos preclínicos y ensayos fase I, que demuestran viabilidad biológica y señales preliminares de respuesta, especialmente en plataformas dirigidas a HER-2, mesotelina y claudina 6⁶.
Conclusiones
El avance de las terapias con células CAR-T en tumores sólidos resulta de la combinación de nuevas estrategias de ingeniería celular, como la incorporación de citocinas estimuladoras (IL-12, IL-18, IL-15), ediciones génicas que favorecen el fenotipo de memoria, vías locorregionales de infusión como la intracraneal y la modulación de vías inmunosupresoras.
Aunque todavía no existen CAR-T aprobadas para tumores sólidos, los avances en eficacia y seguridad observados en los estudios más recientes indican que la inmunoterapia celular comienza a consolidar su lugar dentro de la oncología moderna.
Referencias:
24 de febrero de 2026
/3 mín. lectura
10 de febrero de 2026
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10 de febrero de 2026
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